Irene Sánchez Fernández 4º A
En este artículo voy a exponer un tema que, a pesar de la importancia que tiene, no se le suele dar la necesaria. Para ello voy a tomar como referencia distintas obras de ficción y algún caso de la vida real. Con esto, intentaré poner ejemplos que me permitan exponer la idea de la mejor manera posible.
En el libro de Cumbres Borrascosas, de la autora británica Emily Brontë, uno de los personajes principales destaca por su carácter huraño y por su rechazo a la gente. Este personaje, muy importante en la novela, ya que sin él la trama no podría llegar a ser la misma, tiene este tipo de carácter no porque hubiera nacido con él, sino que es un rasgo adquirido por influencia de su entorno.
Como dice la autora del prólogo del libro de Cumbres Borrascosas, Carmen Martín Gaite, “La orfandad es uno de los temas recurrentes en Cumbres Borrascosas, hasta el punto de poder afirmar que todos los conflictos de la novela derivan de una carencia de amor en la infancia”. (*)
Éste es el motivo principal de su forma de ser; el chico, no tuvo el cariño necesario o adecuado que necesitó, tuvo demasiada atención por parte de su padre adoptivo, lo que creó un enorme rechazo por parte de su hermanastro. Además no tuvo la figura de una madre para complementar esa necesidad de cariño que le permitiría formarse como una persona.
Este hecho no es una simple explicación espontánea del carácter de un personaje de un libro, sino que existe una teoría arraigada en la sociedad como es La Teoría del Apego de John Bowlby, que explica perfectamente este comportamiento y sus consecuencias futuras en la vida de la persona. Además, aparece más veces de las que pensamos en la vida de los seres humanos.
La teoría, de forma resumida, trata de decir que el nivel de seguridad de un ser vivo, no tiene por qué ser persona, viene directamente relacionado de forma proporcional a una respuesta de afecto ante una situación nueva o de peligro. Esta figura en la que el ser vivo viene a “apoyarse” cuando le es necesario, debe de saber responder con la respuesta adecuada para cada situación y suele estar representada por la madre, y en ausencia de ella, por una persona cercana. Si en algún caso, este “escudo de cariño” falta cuando se necesita, la persona o animal que lo requiera, tendrá problemas para volver a realizar un nuevo intento ya que no tiene un buen recuerdo de él.
Las personas, suelen sufrir estos casos, que en ocasiones son cosas sin importancia, pero en otras, está relacionado con la relación externa con su entorno, con el medio que le rodea y muy importante, con las personas. Aunque no sean las mismas, una persona siempre tendrá que convivir con más de ellas a lo largo de su vida. Si una persona tiene un problema en su infancia, como una falta de cariño, episodios de violencia o de abandono por parte de los que se supone, tendrían que dedicarse a educarlo y poder formar una persona, esta persona no tratará de relacionarse en un futuro próximo. Tratará de rehuir todo contacto con la sociedad ya que para él, es algo dañino. No se da cuenta de que no en todos los casos va a sufrir ya que cuando estuvo expuesto a esta falta, no tenía la madurez suficiente para afrontarlo y superarlo, pensando en adelante. Tratará de crear un escudo contra todo lo que le rodee.
Este caso se ve muy bien reflejado en una película del director Gus Van Sant filmada en 1998, llamada Indomable, Will Hunting. En ella, el protagonista, es un muchacho de los suburbios pero que tiene una capacidad enorme y brillante para las matemáticas pero que él no lo ve como nada especial. Además su entorno no es un entorno de superación personal ya que la gente que le rodea no hace nada para mejorar su situación personal. El chico sufrió un caso como el que he explicado antes, y sufre un gran temor a relacionarse con los demás en su vida cotidiana. Incluso, mantuvo una relación con una chica, pero la dejó por miedo a sufrir daño.
Will, así se llama el chico, topa con un psicólogo que resulta que lo comprende muy bien ya que el sufrió casi lo mismo en su infancia. Este psicólogo trata de ejercer de apoyo en la vida del Will, evitando las presiones que quieran ejercer sobre él y estando a su lado.
Aparentemente, en ocasiones sólo lo pasa realmente mal la persona que sufre este problema de identidad y de falta de cariño pero, por desgracia, en otros no. Las personas de alrededor de una persona así, en algunos casos pueden salir perjudicadas también; ya sea en el ámbito emocional o físico. Aparte del carácter violento hacia personas ajenas, últimamente se han dado numerosos casos de violencia filial, violencia de hijos a padres.
Son casos que son poco o nada comprensibles viéndolos desde un punto de vista ético y moral. Se supone, que los padres, son las primeras personas a las que puedes acudir cuando tienes un problema, es algo que no nos paramos ni a pensar y que sale de nosotros como algo automático y lógico, por lo que estas conductas, no son lo más normal.
Creo, que para que se produzca esto, ha tenido que fallar algo en la educación del agresor. Como decía antes, la falta de cariño es algo que es muy perjudicial para una persona.
El concepto de cariño de algunos padres, a veces, excesivo, pero sobre todo, erróneo. Con esto me refiero a que algunos padres piensan que darles cariño a sus hijos es darle todo lo que quieren en el momento, que es totalmente opuesto al cariño necesario en la infancia, el expuesto en la teoría que cité antes. Cuando los hijos notan, porque es imposible tener lo que uno quiere en todas las ocasiones, que algo falla, es cuando aparece esta violencia.
Con referencia a esta idea, Emilio Calatayud, en su libro Reflexiones de un juez de menores (**), cita en su “Decálogo para formar a un delincuente”, 1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece; 9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.
Claro que, esto es sólo una opinión personal.
Además, me parece demasiado alta la cifra que según el informe anual de La Fiscalía General del Estado afirmaba que hubo 4.200 denuncias por parte de padres a sus hijos en el año 2008.
(*) Brontë, E.: 1847: Cumbres Borrascosas.
(**) Calatayud, E.: 2007: “Reflexiones de un juez de menores.
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Pienso desde mi punto de vista que la falta de cariño en la infancia es un miedo reciproco porque la confrontación de este miedo le impide al individuo mismo quererse, esto quiere decir que el sentimiento en este caso apartado y quizá suprimido le impide volver a repetirlo ya que el amor o el querer es algo gratificante y positivo de ello que estimule, me he propuesto pensar en una solución: sería de hacerle aprender ese nuevo sentimiento a expensas de cualquier tipo de frustración es decir como si enseñáramos andar a un bebe,una especie de experimentación emocional.
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