Como objetivos para el tercer trimestre tenemos:
_Una presentación o webquest sobre la Institución de Libre Enseñanza (ILE).
_Un homenaje a Miguel Delibes, fallecido el pasado viernes 12 de marzo de 2010.
Por: Alba JN
martes, 16 de marzo de 2010
El pensamiento y la sociedad
El ser humano, desde que habita en la Tierra, vive y se desarrolla de forma personal en sociedad. Convive con otros de su especie, aquellos de los que aprende y condicionan su manera de pensar y actuar. Por ello, se puede decir que necesitamos la vida social, que es la que nos proporciona una estabilidad intelectual, nuestro aprendizaje y nos ayuda a evolucionar con el paso del tiempo. También influye en nuestras emociones y sentimientos, y en la forma en la que percibimos a los demás.
Cada individuo va a necesitar de un modo u otro el contacto con dicha comunidad, ya que será lo que le asegure su perpetuidad y supervivencia.
La adquisición de conocimientos se produce mediante la sociedad, y posteriormente cada persona de forma individual se encarga de interiorizarlos, reflexionar sobre ellos y aplicarlos.
Como dice el psiquiatra Thomas Fuchs en la entrevista “La cultura se da entre cerebros”, en la revista Cuerpo y Mente, la inteligencia y el saber se elaboran en relación con el entorno. No percibimos las cosas como tales, sino que captamos las relaciones que existen entre ellas y nosotros. De esta forma, una persona no tendrá conciencia de otra como algo concreto e inflexible; pero sí de una serie de relaciones e interconexiones que formarán un concepto de ella en nuestra mente. Para que este fenómeno se lleve a cabo necesitamos la vida en comunidad, que es la que nos facilita todos los conocimientos que asimilamos.
El vehículo o forma de transmisión que se utiliza es el lenguaje. Gracias a él podemos formar relaciones de lo que nos rodea en nuestro cerebro y comunicarnos. Si el ser humano no lo hubiese necesitado para su subsistencia, jamás lo habría desarrollado. Es el motivo principal por el que tenemos inteligencia, sin él no pensaríamos, razonamos a través de la nuestra capacidad de comunicación, tanto con los demás como con nuestra propia persona.
El valor que tiene la palabra y el colectivo humano para nosotros se ve perfectamente reflejado en la Tragedia de Áyax. Tal y como afirma Jean Starobonski en su comentario crítico sobre el suicidio de este personaje, los individuos para triunfar necesitamos a otros.
Si nos trasladamos a la historia, en el debate que se produce entre Odiseo y Áyax para aclarar quién va a heredar las armas, resulta vencedor el primer personaje. Esto se debe a que representa la inteligencia, la perspicacia, la razón y el buen uso del lenguaje; tiene muy desarrolladas sus habilidades sociales y convence al jurado. Representa la vida en sociedad y por tanto es el que obtiene el éxito.
Áyax en cambio simboliza la supremacía de los impulsos sobre la reflexión, la violencia, la virilidad y a la vez el aislamiento y la negación de la convivencia en comunidad. Antes de suicidarse, se separa de todos los que lo rodean, incluso de los Dioses, y por tanto está condenado al fracaso.
Es muy narcisista y egocéntrico, y al verse deshonrado ante Odiseo, decide quitarse la vida para mostrar su valentía y decisión. Esto muestra claramente hasta que punto influyen los demás en él; se podría decir que no fue una muerte completamente voluntaria.
El lenguaje además de ser un instrumento de comunicación y de desarrollo intelectual, puede ser un elemento fundamental curativo, devolviendo a los individuos la razón. Como escribió el psiquiatra David Fraguas Herráez en su estudio sobre psicoterapia en la Antigüedad griega, mediante el diálogo se puede hacer que alguien solucione su problema o recapacite. Esto se vio reflejado en los textos de la Grecia Clásica, debido a que los autores recurrían a la intervención de los Dioses, para hablar con los personajes y hacerlos reflexionar.
No es necesario remontarnos a ese tiempo para advertir lo fundamentales que son de una forma u otra la sociedad y la palabra. Hoy en día esto se ve reflejado en nuestra afición por todo aquello que es lujoso. José Antonio Marina, en un texto que escribió en el periódico La Vanguardia, llamado La glorificación de la apariencia habla sobre ello.
Las personas necesitamos recurrir al lujo para diferenciarnos unas de otras, y conseguir un estatus social superior al que tenemos; de esta forma ganamos la aceptación del resto.
Todo aquello que es lujoso se basa en el simbolismo; no nos interesan las prestaciones que se nos ofrece, sino la imagen que vamos a dar cuando lo tengamos.
Por destacar, por incluirnos en un grupo determinado de gente y obtener la admiración de todos hacemos cosas tan insensatas como gastar mucho dinero en productos que generalmente son inútiles y no nos aporta otro beneficio que los anteriormente nombrados. Todo porque somos seres sociales y necesitamos la aprobación de nuestros semejantes.
Por: Aida CB, 4ºESO,A
Cada individuo va a necesitar de un modo u otro el contacto con dicha comunidad, ya que será lo que le asegure su perpetuidad y supervivencia.
La adquisición de conocimientos se produce mediante la sociedad, y posteriormente cada persona de forma individual se encarga de interiorizarlos, reflexionar sobre ellos y aplicarlos.
Como dice el psiquiatra Thomas Fuchs en la entrevista “La cultura se da entre cerebros”, en la revista Cuerpo y Mente, la inteligencia y el saber se elaboran en relación con el entorno. No percibimos las cosas como tales, sino que captamos las relaciones que existen entre ellas y nosotros. De esta forma, una persona no tendrá conciencia de otra como algo concreto e inflexible; pero sí de una serie de relaciones e interconexiones que formarán un concepto de ella en nuestra mente. Para que este fenómeno se lleve a cabo necesitamos la vida en comunidad, que es la que nos facilita todos los conocimientos que asimilamos.
El vehículo o forma de transmisión que se utiliza es el lenguaje. Gracias a él podemos formar relaciones de lo que nos rodea en nuestro cerebro y comunicarnos. Si el ser humano no lo hubiese necesitado para su subsistencia, jamás lo habría desarrollado. Es el motivo principal por el que tenemos inteligencia, sin él no pensaríamos, razonamos a través de la nuestra capacidad de comunicación, tanto con los demás como con nuestra propia persona.
El valor que tiene la palabra y el colectivo humano para nosotros se ve perfectamente reflejado en la Tragedia de Áyax. Tal y como afirma Jean Starobonski en su comentario crítico sobre el suicidio de este personaje, los individuos para triunfar necesitamos a otros.
Si nos trasladamos a la historia, en el debate que se produce entre Odiseo y Áyax para aclarar quién va a heredar las armas, resulta vencedor el primer personaje. Esto se debe a que representa la inteligencia, la perspicacia, la razón y el buen uso del lenguaje; tiene muy desarrolladas sus habilidades sociales y convence al jurado. Representa la vida en sociedad y por tanto es el que obtiene el éxito.
Áyax en cambio simboliza la supremacía de los impulsos sobre la reflexión, la violencia, la virilidad y a la vez el aislamiento y la negación de la convivencia en comunidad. Antes de suicidarse, se separa de todos los que lo rodean, incluso de los Dioses, y por tanto está condenado al fracaso.
Es muy narcisista y egocéntrico, y al verse deshonrado ante Odiseo, decide quitarse la vida para mostrar su valentía y decisión. Esto muestra claramente hasta que punto influyen los demás en él; se podría decir que no fue una muerte completamente voluntaria.
El lenguaje además de ser un instrumento de comunicación y de desarrollo intelectual, puede ser un elemento fundamental curativo, devolviendo a los individuos la razón. Como escribió el psiquiatra David Fraguas Herráez en su estudio sobre psicoterapia en la Antigüedad griega, mediante el diálogo se puede hacer que alguien solucione su problema o recapacite. Esto se vio reflejado en los textos de la Grecia Clásica, debido a que los autores recurrían a la intervención de los Dioses, para hablar con los personajes y hacerlos reflexionar.
No es necesario remontarnos a ese tiempo para advertir lo fundamentales que son de una forma u otra la sociedad y la palabra. Hoy en día esto se ve reflejado en nuestra afición por todo aquello que es lujoso. José Antonio Marina, en un texto que escribió en el periódico La Vanguardia, llamado La glorificación de la apariencia habla sobre ello.
Las personas necesitamos recurrir al lujo para diferenciarnos unas de otras, y conseguir un estatus social superior al que tenemos; de esta forma ganamos la aceptación del resto.
Todo aquello que es lujoso se basa en el simbolismo; no nos interesan las prestaciones que se nos ofrece, sino la imagen que vamos a dar cuando lo tengamos.
Por destacar, por incluirnos en un grupo determinado de gente y obtener la admiración de todos hacemos cosas tan insensatas como gastar mucho dinero en productos que generalmente son inútiles y no nos aporta otro beneficio que los anteriormente nombrados. Todo porque somos seres sociales y necesitamos la aprobación de nuestros semejantes.
Por: Aida CB, 4ºESO,A
El Modernismo en España a la entrada del siglo XX
Introducción sobre España
A la entrada del siglo XX, España es un país principalmente rural. El sector agrario domina la economía nacional, y se caracteriza por su atraso y su poca innovación. Por ello los gobiernos recurren al proteccionismo frente a los productos exteriores.
Más tarde se encarecen los precios. Se producen conlfictos sociales, que debilitan el mercado interior, que a su vez imposiblita el desarrollo industrial, y el éxodo rural: ciudades como Madrid o Barcelona ven crecer su número de habitantes, y por otro lado casi un 8% de la población española emigra a otros continentes.
Modernismo literario en España
En ésta época, Galdós es uno de los escritores más leídos, pero constantemente autores jóvenes luchan por abrirse camino en el mundo literario. Los escritores como Galdós o Clarín buscan nuevos caminos para expresar sus preocupaciones en la literatura.
Existía mucha rivalidad entre los veteranos de la literatura y la "gente nueva", pues eran, a la hora de escribir, totalmente diferentes, ya que los jóvenes incluían extravagancias en sus escritos.
De ésta manera la literatura española se va "modernizando" y se van incluyendo nuevos estilos en la escritura.
Alberto Almirante Sánchez, 4º A.
A la entrada del siglo XX, España es un país principalmente rural. El sector agrario domina la economía nacional, y se caracteriza por su atraso y su poca innovación. Por ello los gobiernos recurren al proteccionismo frente a los productos exteriores.
Más tarde se encarecen los precios. Se producen conlfictos sociales, que debilitan el mercado interior, que a su vez imposiblita el desarrollo industrial, y el éxodo rural: ciudades como Madrid o Barcelona ven crecer su número de habitantes, y por otro lado casi un 8% de la población española emigra a otros continentes.
Modernismo literario en España
En ésta época, Galdós es uno de los escritores más leídos, pero constantemente autores jóvenes luchan por abrirse camino en el mundo literario. Los escritores como Galdós o Clarín buscan nuevos caminos para expresar sus preocupaciones en la literatura.
Existía mucha rivalidad entre los veteranos de la literatura y la "gente nueva", pues eran, a la hora de escribir, totalmente diferentes, ya que los jóvenes incluían extravagancias en sus escritos.
De ésta manera la literatura española se va "modernizando" y se van incluyendo nuevos estilos en la escritura.
Alberto Almirante Sánchez, 4º A.
martes, 23 de febrero de 2010
Áyax, la tragedia de Sófocles
¿Por qué se suicidó Áyax?
La tragedia de Sófocles, Áyax, explica las causas por las cuales Áyax se suicidó.
Todo comienza con la muerte de Aquiles, Áyax y Odiseo son los dos candidatos para recibir las armas del difunto y la decisión de quién ha de quedarse con estas la tiene que tomar el consejo. Para esto tanto Aquiles como Áyax exponen las razones por las que se merecen estas armas.
Con la muerte de Aquiles se da un cambio de época, se dan cuenta de que la fuerza y la violencia no les sirven, y que pierden mucho más que pensando las cosas y utilizando la astucia y la reflexión. También está el hecho de que Aquiles era un héroe y por tanto un personaje muy importante dentro del ejército, con su muerte queda vacante ese puesto y los dos candidatos son los mismos que luchan por sus armas. Por un lado está Áyax, símbolo de fuerza y violencia, y por otro Aquiles, símbolo de reflexión e inteligencia. Dado el poder de persuasión de Odiseo, el consejo decide darle a él las armas, ya que encarna a la reflexión y a la razón.
Al no recibir Áyax las armas este, frustrado y herido en su orgullo, no acepta la situación y este rechazo hace que se aparte de todos. Este hecho en el libro se debe a la importancia que se le daba a las armas en aquella época, ya que estas encarnaban la virilidad, a la que se daba mucha importancia en aquella época; esto nos lleva al hecho de que la apariencia es algo que ha tenido mucha importancia desde siempre en el ser humano, como bien indica José Antonio Marina(*).
Áyax era, antes de la disputa por las armas de Aquiles, un hombre con un equilibrio casi perfecto entre lealtad y fuerza, lealtad a su pueblo y su ejército y fuerza para combatir contra los enemigos de su pueblo; pero, tras el rechazo hacia la decisión de las personas más importantes de su cultura, rechaza un juramento de lealtad, una de las bases de su moral, y esto afecta gravemente a su equilibrio, que se convierte en desequilibrio mental, en el que la fuerza tiene el mayor poder y se convierte en una violencia ofensiva en la que los objetivos son sus antiguos hermanos y amigos, sus antiguos aliados. Todo este rechazo hacia, prácticamente toda su vida hace que llegue a un estado de soledad y delirio en el que la ira y los impulsos van a tener un papel muy importante.
En uno de sus ataques de ira, Áyax se lanza a asesinar a Ulises y su ejército, y dado a este desvarío confunde a reses por ellos. Cuando se da cuenta ya es demasiado tarde, todo el mundo lo había visto, se estaban riendo de él. Su ceguera, causada por Atenea como intenta explicar Odiseo en sus reflexiones, hace que no vea la realidad y se deje llevar por el odio y la ira.
Avergonzado y humillado una vez más, Áyax se introduce en un estado aún más amargo y hostil que es el estado de la soledad interior.
Llega a la conclusión de que la única solución a sus problemas y su humillación es la muerte, por lo que se suicida.
Pero, llegados a este punto, ¿fue la muerte de Áyax un suicidio voluntario?
Suicidio significa acción de quitarse la vida voluntariamente(**), pero analizando las tradiciones de la cultura griega, los valores universales de la misma, etc. Nos percatamos de que esta muerte no es propiamente un suicidio, sino que se trata de una serie de condiciones que llevan a este personaje a quitarse la vida. Por lo que se ve, en cierto modo, obligado a desprenderse de su vida. La humillación y la traición son en este caso las razones por las que se suicida Áyax, porque la humillación que ha sufrido tanto a la hora del reparto de las armas de un héroe mítico y la deshonra y vergüenza que siente tras haber sido cegado por un ataque de ira, dejándose así llevar por sus emociones, son muy fuertes, tanto que en esta sociedad solo ven posible este camino, para de algún modo morir heroicamente y ser recordado, porque así no tiene que sufrir tanto bochorno.
Muchos pueden decir que se mató por voluntad propia, pero, en una cultura en la que las armas son símbolo de virilidad y la lealtad a tu pueblo un principio clave, ¿dónde cabe una persona que ha acabado con ambas cosas?
Por lo que llegamos a la conclusión de que Áyax no se suicidó, sino que fue empujado, por una serie de factores, a terminar con su vida.
¿Qué pretende Sófocles con esta tragedia?
Esta tragedia intenta enseñar al espectador las consecuencias de dejarse llevar por las emociones. Como bien dice David Fraguas(***), la tragedia tenía un carácter terapéutico, ya que a través de ella, el espectador sentía cierta empatía con los personajes y esto hacía que se pusiesen en su lugar y si pasaban ellos por esa situación de alguna manera esto les servía para actuar de una manera u otra.
De un modo u otro todos los factores que dan lugar tanto a la muerte de Áyax como a la Guerra de Troya, son causados por un factor vital en los seres humanos, que es la cultura, en especial la guerra es una forma de ver las cosas de distinta manera por distintas culturas. Como bien dice Thomas Fuchs, “Podemos cambiar nuestro moldeado cultural, pero no podemos hacerlo desaparecer de raíz. Y dicho troquelado determina cualquier proceso fundamental de elaboración mental; por ejemplo, nuestra forma de ver”(****)
En la tragedia de Sófocles, el haber conseguido Odiseo las armas y no Áyax, hace ver al espectador el triunfo que tiene el ingenio sobre la fuerza, la humillación de la violencia ante la razón. Y sirve de algún modo para explicar que la fuerza y la violencia no son el camino, sino que la razón y la reflexión son siempre, antes o después, quienes salen victoriosas.
(*)Cf.” La Glorificación de la apariencia”. La Vanguardia, 29.5.2005. José Antonio Marina.
(**)Ver “Suicidio”, Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Vigésima primera edición,1992)
(***)Cf. David Fraguas H.: “¿Hubo psicoterapia en la Grecia Clásica?” Revista Frenia.Vol II, 1997.
(****) Thomas Fuchs, “La cultura se da entre cerebros”. Mente y cultura
La tragedia de Sófocles, Áyax, explica las causas por las cuales Áyax se suicidó.
Todo comienza con la muerte de Aquiles, Áyax y Odiseo son los dos candidatos para recibir las armas del difunto y la decisión de quién ha de quedarse con estas la tiene que tomar el consejo. Para esto tanto Aquiles como Áyax exponen las razones por las que se merecen estas armas.
Con la muerte de Aquiles se da un cambio de época, se dan cuenta de que la fuerza y la violencia no les sirven, y que pierden mucho más que pensando las cosas y utilizando la astucia y la reflexión. También está el hecho de que Aquiles era un héroe y por tanto un personaje muy importante dentro del ejército, con su muerte queda vacante ese puesto y los dos candidatos son los mismos que luchan por sus armas. Por un lado está Áyax, símbolo de fuerza y violencia, y por otro Aquiles, símbolo de reflexión e inteligencia. Dado el poder de persuasión de Odiseo, el consejo decide darle a él las armas, ya que encarna a la reflexión y a la razón.
Al no recibir Áyax las armas este, frustrado y herido en su orgullo, no acepta la situación y este rechazo hace que se aparte de todos. Este hecho en el libro se debe a la importancia que se le daba a las armas en aquella época, ya que estas encarnaban la virilidad, a la que se daba mucha importancia en aquella época; esto nos lleva al hecho de que la apariencia es algo que ha tenido mucha importancia desde siempre en el ser humano, como bien indica José Antonio Marina(*).
Áyax era, antes de la disputa por las armas de Aquiles, un hombre con un equilibrio casi perfecto entre lealtad y fuerza, lealtad a su pueblo y su ejército y fuerza para combatir contra los enemigos de su pueblo; pero, tras el rechazo hacia la decisión de las personas más importantes de su cultura, rechaza un juramento de lealtad, una de las bases de su moral, y esto afecta gravemente a su equilibrio, que se convierte en desequilibrio mental, en el que la fuerza tiene el mayor poder y se convierte en una violencia ofensiva en la que los objetivos son sus antiguos hermanos y amigos, sus antiguos aliados. Todo este rechazo hacia, prácticamente toda su vida hace que llegue a un estado de soledad y delirio en el que la ira y los impulsos van a tener un papel muy importante.
En uno de sus ataques de ira, Áyax se lanza a asesinar a Ulises y su ejército, y dado a este desvarío confunde a reses por ellos. Cuando se da cuenta ya es demasiado tarde, todo el mundo lo había visto, se estaban riendo de él. Su ceguera, causada por Atenea como intenta explicar Odiseo en sus reflexiones, hace que no vea la realidad y se deje llevar por el odio y la ira.
Avergonzado y humillado una vez más, Áyax se introduce en un estado aún más amargo y hostil que es el estado de la soledad interior.
Llega a la conclusión de que la única solución a sus problemas y su humillación es la muerte, por lo que se suicida.
Pero, llegados a este punto, ¿fue la muerte de Áyax un suicidio voluntario?
Suicidio significa acción de quitarse la vida voluntariamente(**), pero analizando las tradiciones de la cultura griega, los valores universales de la misma, etc. Nos percatamos de que esta muerte no es propiamente un suicidio, sino que se trata de una serie de condiciones que llevan a este personaje a quitarse la vida. Por lo que se ve, en cierto modo, obligado a desprenderse de su vida. La humillación y la traición son en este caso las razones por las que se suicida Áyax, porque la humillación que ha sufrido tanto a la hora del reparto de las armas de un héroe mítico y la deshonra y vergüenza que siente tras haber sido cegado por un ataque de ira, dejándose así llevar por sus emociones, son muy fuertes, tanto que en esta sociedad solo ven posible este camino, para de algún modo morir heroicamente y ser recordado, porque así no tiene que sufrir tanto bochorno.
Muchos pueden decir que se mató por voluntad propia, pero, en una cultura en la que las armas son símbolo de virilidad y la lealtad a tu pueblo un principio clave, ¿dónde cabe una persona que ha acabado con ambas cosas?
Por lo que llegamos a la conclusión de que Áyax no se suicidó, sino que fue empujado, por una serie de factores, a terminar con su vida.
¿Qué pretende Sófocles con esta tragedia?
Esta tragedia intenta enseñar al espectador las consecuencias de dejarse llevar por las emociones. Como bien dice David Fraguas(***), la tragedia tenía un carácter terapéutico, ya que a través de ella, el espectador sentía cierta empatía con los personajes y esto hacía que se pusiesen en su lugar y si pasaban ellos por esa situación de alguna manera esto les servía para actuar de una manera u otra.
De un modo u otro todos los factores que dan lugar tanto a la muerte de Áyax como a la Guerra de Troya, son causados por un factor vital en los seres humanos, que es la cultura, en especial la guerra es una forma de ver las cosas de distinta manera por distintas culturas. Como bien dice Thomas Fuchs, “Podemos cambiar nuestro moldeado cultural, pero no podemos hacerlo desaparecer de raíz. Y dicho troquelado determina cualquier proceso fundamental de elaboración mental; por ejemplo, nuestra forma de ver”(****)
En la tragedia de Sófocles, el haber conseguido Odiseo las armas y no Áyax, hace ver al espectador el triunfo que tiene el ingenio sobre la fuerza, la humillación de la violencia ante la razón. Y sirve de algún modo para explicar que la fuerza y la violencia no son el camino, sino que la razón y la reflexión son siempre, antes o después, quienes salen victoriosas.
(*)Cf.” La Glorificación de la apariencia”. La Vanguardia, 29.5.2005. José Antonio Marina.
(**)Ver “Suicidio”, Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Vigésima primera edición,1992)
(***)Cf. David Fraguas H.: “¿Hubo psicoterapia en la Grecia Clásica?” Revista Frenia.Vol II, 1997.
(****) Thomas Fuchs, “La cultura se da entre cerebros”. Mente y cultura
Sobre la falta de cariño en la infancia, las consecuencias que pueden ocasionarse en el futuro y su relación con el carácter.
Irene Sánchez Fernández 4º A
En este artículo voy a exponer un tema que, a pesar de la importancia que tiene, no se le suele dar la necesaria. Para ello voy a tomar como referencia distintas obras de ficción y algún caso de la vida real. Con esto, intentaré poner ejemplos que me permitan exponer la idea de la mejor manera posible.
En el libro de Cumbres Borrascosas, de la autora británica Emily Brontë, uno de los personajes principales destaca por su carácter huraño y por su rechazo a la gente. Este personaje, muy importante en la novela, ya que sin él la trama no podría llegar a ser la misma, tiene este tipo de carácter no porque hubiera nacido con él, sino que es un rasgo adquirido por influencia de su entorno.
Como dice la autora del prólogo del libro de Cumbres Borrascosas, Carmen Martín Gaite, “La orfandad es uno de los temas recurrentes en Cumbres Borrascosas, hasta el punto de poder afirmar que todos los conflictos de la novela derivan de una carencia de amor en la infancia”. (*)
Éste es el motivo principal de su forma de ser; el chico, no tuvo el cariño necesario o adecuado que necesitó, tuvo demasiada atención por parte de su padre adoptivo, lo que creó un enorme rechazo por parte de su hermanastro. Además no tuvo la figura de una madre para complementar esa necesidad de cariño que le permitiría formarse como una persona.
Este hecho no es una simple explicación espontánea del carácter de un personaje de un libro, sino que existe una teoría arraigada en la sociedad como es La Teoría del Apego de John Bowlby, que explica perfectamente este comportamiento y sus consecuencias futuras en la vida de la persona. Además, aparece más veces de las que pensamos en la vida de los seres humanos.
La teoría, de forma resumida, trata de decir que el nivel de seguridad de un ser vivo, no tiene por qué ser persona, viene directamente relacionado de forma proporcional a una respuesta de afecto ante una situación nueva o de peligro. Esta figura en la que el ser vivo viene a “apoyarse” cuando le es necesario, debe de saber responder con la respuesta adecuada para cada situación y suele estar representada por la madre, y en ausencia de ella, por una persona cercana. Si en algún caso, este “escudo de cariño” falta cuando se necesita, la persona o animal que lo requiera, tendrá problemas para volver a realizar un nuevo intento ya que no tiene un buen recuerdo de él.
Las personas, suelen sufrir estos casos, que en ocasiones son cosas sin importancia, pero en otras, está relacionado con la relación externa con su entorno, con el medio que le rodea y muy importante, con las personas. Aunque no sean las mismas, una persona siempre tendrá que convivir con más de ellas a lo largo de su vida. Si una persona tiene un problema en su infancia, como una falta de cariño, episodios de violencia o de abandono por parte de los que se supone, tendrían que dedicarse a educarlo y poder formar una persona, esta persona no tratará de relacionarse en un futuro próximo. Tratará de rehuir todo contacto con la sociedad ya que para él, es algo dañino. No se da cuenta de que no en todos los casos va a sufrir ya que cuando estuvo expuesto a esta falta, no tenía la madurez suficiente para afrontarlo y superarlo, pensando en adelante. Tratará de crear un escudo contra todo lo que le rodee.
Este caso se ve muy bien reflejado en una película del director Gus Van Sant filmada en 1998, llamada Indomable, Will Hunting. En ella, el protagonista, es un muchacho de los suburbios pero que tiene una capacidad enorme y brillante para las matemáticas pero que él no lo ve como nada especial. Además su entorno no es un entorno de superación personal ya que la gente que le rodea no hace nada para mejorar su situación personal. El chico sufrió un caso como el que he explicado antes, y sufre un gran temor a relacionarse con los demás en su vida cotidiana. Incluso, mantuvo una relación con una chica, pero la dejó por miedo a sufrir daño.
Will, así se llama el chico, topa con un psicólogo que resulta que lo comprende muy bien ya que el sufrió casi lo mismo en su infancia. Este psicólogo trata de ejercer de apoyo en la vida del Will, evitando las presiones que quieran ejercer sobre él y estando a su lado.
Aparentemente, en ocasiones sólo lo pasa realmente mal la persona que sufre este problema de identidad y de falta de cariño pero, por desgracia, en otros no. Las personas de alrededor de una persona así, en algunos casos pueden salir perjudicadas también; ya sea en el ámbito emocional o físico. Aparte del carácter violento hacia personas ajenas, últimamente se han dado numerosos casos de violencia filial, violencia de hijos a padres.
Son casos que son poco o nada comprensibles viéndolos desde un punto de vista ético y moral. Se supone, que los padres, son las primeras personas a las que puedes acudir cuando tienes un problema, es algo que no nos paramos ni a pensar y que sale de nosotros como algo automático y lógico, por lo que estas conductas, no son lo más normal.
Creo, que para que se produzca esto, ha tenido que fallar algo en la educación del agresor. Como decía antes, la falta de cariño es algo que es muy perjudicial para una persona.
El concepto de cariño de algunos padres, a veces, excesivo, pero sobre todo, erróneo. Con esto me refiero a que algunos padres piensan que darles cariño a sus hijos es darle todo lo que quieren en el momento, que es totalmente opuesto al cariño necesario en la infancia, el expuesto en la teoría que cité antes. Cuando los hijos notan, porque es imposible tener lo que uno quiere en todas las ocasiones, que algo falla, es cuando aparece esta violencia.
Con referencia a esta idea, Emilio Calatayud, en su libro Reflexiones de un juez de menores (**), cita en su “Decálogo para formar a un delincuente”, 1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece; 9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.
Claro que, esto es sólo una opinión personal.
Además, me parece demasiado alta la cifra que según el informe anual de La Fiscalía General del Estado afirmaba que hubo 4.200 denuncias por parte de padres a sus hijos en el año 2008.
(*) Brontë, E.: 1847: Cumbres Borrascosas.
(**) Calatayud, E.: 2007: “Reflexiones de un juez de menores.
En este artículo voy a exponer un tema que, a pesar de la importancia que tiene, no se le suele dar la necesaria. Para ello voy a tomar como referencia distintas obras de ficción y algún caso de la vida real. Con esto, intentaré poner ejemplos que me permitan exponer la idea de la mejor manera posible.
En el libro de Cumbres Borrascosas, de la autora británica Emily Brontë, uno de los personajes principales destaca por su carácter huraño y por su rechazo a la gente. Este personaje, muy importante en la novela, ya que sin él la trama no podría llegar a ser la misma, tiene este tipo de carácter no porque hubiera nacido con él, sino que es un rasgo adquirido por influencia de su entorno.
Como dice la autora del prólogo del libro de Cumbres Borrascosas, Carmen Martín Gaite, “La orfandad es uno de los temas recurrentes en Cumbres Borrascosas, hasta el punto de poder afirmar que todos los conflictos de la novela derivan de una carencia de amor en la infancia”. (*)
Éste es el motivo principal de su forma de ser; el chico, no tuvo el cariño necesario o adecuado que necesitó, tuvo demasiada atención por parte de su padre adoptivo, lo que creó un enorme rechazo por parte de su hermanastro. Además no tuvo la figura de una madre para complementar esa necesidad de cariño que le permitiría formarse como una persona.
Este hecho no es una simple explicación espontánea del carácter de un personaje de un libro, sino que existe una teoría arraigada en la sociedad como es La Teoría del Apego de John Bowlby, que explica perfectamente este comportamiento y sus consecuencias futuras en la vida de la persona. Además, aparece más veces de las que pensamos en la vida de los seres humanos.
La teoría, de forma resumida, trata de decir que el nivel de seguridad de un ser vivo, no tiene por qué ser persona, viene directamente relacionado de forma proporcional a una respuesta de afecto ante una situación nueva o de peligro. Esta figura en la que el ser vivo viene a “apoyarse” cuando le es necesario, debe de saber responder con la respuesta adecuada para cada situación y suele estar representada por la madre, y en ausencia de ella, por una persona cercana. Si en algún caso, este “escudo de cariño” falta cuando se necesita, la persona o animal que lo requiera, tendrá problemas para volver a realizar un nuevo intento ya que no tiene un buen recuerdo de él.
Las personas, suelen sufrir estos casos, que en ocasiones son cosas sin importancia, pero en otras, está relacionado con la relación externa con su entorno, con el medio que le rodea y muy importante, con las personas. Aunque no sean las mismas, una persona siempre tendrá que convivir con más de ellas a lo largo de su vida. Si una persona tiene un problema en su infancia, como una falta de cariño, episodios de violencia o de abandono por parte de los que se supone, tendrían que dedicarse a educarlo y poder formar una persona, esta persona no tratará de relacionarse en un futuro próximo. Tratará de rehuir todo contacto con la sociedad ya que para él, es algo dañino. No se da cuenta de que no en todos los casos va a sufrir ya que cuando estuvo expuesto a esta falta, no tenía la madurez suficiente para afrontarlo y superarlo, pensando en adelante. Tratará de crear un escudo contra todo lo que le rodee.
Este caso se ve muy bien reflejado en una película del director Gus Van Sant filmada en 1998, llamada Indomable, Will Hunting. En ella, el protagonista, es un muchacho de los suburbios pero que tiene una capacidad enorme y brillante para las matemáticas pero que él no lo ve como nada especial. Además su entorno no es un entorno de superación personal ya que la gente que le rodea no hace nada para mejorar su situación personal. El chico sufrió un caso como el que he explicado antes, y sufre un gran temor a relacionarse con los demás en su vida cotidiana. Incluso, mantuvo una relación con una chica, pero la dejó por miedo a sufrir daño.
Will, así se llama el chico, topa con un psicólogo que resulta que lo comprende muy bien ya que el sufrió casi lo mismo en su infancia. Este psicólogo trata de ejercer de apoyo en la vida del Will, evitando las presiones que quieran ejercer sobre él y estando a su lado.
Aparentemente, en ocasiones sólo lo pasa realmente mal la persona que sufre este problema de identidad y de falta de cariño pero, por desgracia, en otros no. Las personas de alrededor de una persona así, en algunos casos pueden salir perjudicadas también; ya sea en el ámbito emocional o físico. Aparte del carácter violento hacia personas ajenas, últimamente se han dado numerosos casos de violencia filial, violencia de hijos a padres.
Son casos que son poco o nada comprensibles viéndolos desde un punto de vista ético y moral. Se supone, que los padres, son las primeras personas a las que puedes acudir cuando tienes un problema, es algo que no nos paramos ni a pensar y que sale de nosotros como algo automático y lógico, por lo que estas conductas, no son lo más normal.
Creo, que para que se produzca esto, ha tenido que fallar algo en la educación del agresor. Como decía antes, la falta de cariño es algo que es muy perjudicial para una persona.
El concepto de cariño de algunos padres, a veces, excesivo, pero sobre todo, erróneo. Con esto me refiero a que algunos padres piensan que darles cariño a sus hijos es darle todo lo que quieren en el momento, que es totalmente opuesto al cariño necesario en la infancia, el expuesto en la teoría que cité antes. Cuando los hijos notan, porque es imposible tener lo que uno quiere en todas las ocasiones, que algo falla, es cuando aparece esta violencia.
Con referencia a esta idea, Emilio Calatayud, en su libro Reflexiones de un juez de menores (**), cita en su “Decálogo para formar a un delincuente”, 1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece; 9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.
Claro que, esto es sólo una opinión personal.
Además, me parece demasiado alta la cifra que según el informe anual de La Fiscalía General del Estado afirmaba que hubo 4.200 denuncias por parte de padres a sus hijos en el año 2008.
(*) Brontë, E.: 1847: Cumbres Borrascosas.
(**) Calatayud, E.: 2007: “Reflexiones de un juez de menores.
La situación del mundo a pricipios del siglo XX
El siglo XX empieza con una cierta pero inquientante estabilidad internacional propiciada por la expansión del capitalismo, del liberalismo,desarrollando tanto industrialmente como políticamente a la mayoría de las potencias. Es preocupante esta estabilidad por los conflictos nacionalistas que hacen crecer los egos de los países.
La mayoría de las potencias están en el viejo continente, Europa, pero también en Estados Unidos y Japón surgen como grandes potencias.
EL campo de la ciencia avanza cada vez más, rompiendo los antiguos postulados de la física, la química, las matemáticas, ... Además en el llamado "círculo de Viena" nace una nueva manera de "tratar" a la ciencia.
El "método de la ciencia" establece una serie de pasos a seguir para llegar a una teoría final, a través de la experimentación, hipótesis,etc ...
EL pensamiento ha cambiado de forma radical desde el siglo XVIII. En la filosofía hay varias tendencias de pensamiento. En primer lugar el marxismo se ha expandido rapidamente entre los obreros. Por otro lado la fenomenología de Husserl, ha ganado peso en el campo filosófico. Propone una filosofía independiente, un método válido para todos los saberes. Nietzsche también ha expandido su pensamiento, el Nihilismo, pretende construir una nueva sociedad, y destruir todo lo anterior al considerarlo decadente.
Finalmente Freud revoluciona la psicología con el llamado "psicoanálisis".
Ramón Gómez Laguna, 4º ESO A
La mayoría de las potencias están en el viejo continente, Europa, pero también en Estados Unidos y Japón surgen como grandes potencias.
EL campo de la ciencia avanza cada vez más, rompiendo los antiguos postulados de la física, la química, las matemáticas, ... Además en el llamado "círculo de Viena" nace una nueva manera de "tratar" a la ciencia.
El "método de la ciencia" establece una serie de pasos a seguir para llegar a una teoría final, a través de la experimentación, hipótesis,etc ...
EL pensamiento ha cambiado de forma radical desde el siglo XVIII. En la filosofía hay varias tendencias de pensamiento. En primer lugar el marxismo se ha expandido rapidamente entre los obreros. Por otro lado la fenomenología de Husserl, ha ganado peso en el campo filosófico. Propone una filosofía independiente, un método válido para todos los saberes. Nietzsche también ha expandido su pensamiento, el Nihilismo, pretende construir una nueva sociedad, y destruir todo lo anterior al considerarlo decadente.
Finalmente Freud revoluciona la psicología con el llamado "psicoanálisis".
Ramón Gómez Laguna, 4º ESO A
Suscribirse a:
Entradas (Atom)