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martes, 15 de diciembre de 2009

Personalidad y música.


Hace algún tiempo la Universidad Herioz-Watt realizó un interesante estudio sobre la relación entre los gustos musicales y la personalidad.
El profesor Adrian North afirmó que no es nada extraño que el tipo de música que escucha una persona y su forma de ser estén relacionadas entre sí.
La música tiene una importancia vital para casi todos los humanos. Nos ayuda a expresar como nos sentimos en cada momento, nuestro estado de ánimo, a comunicarnos unos con otros, a escoger a la gente de la que nos queremos rodear…También la utilizamos como motivo de diferenciación social.
Además tiene un significado y un efecto diferente dependiendo de la persona y de la época de su vida en la que se encuentre.
En la adolescencia tiene una gran importancia ya que es el periodo en el cuál empezamos a formar nuestra personalidad y a decidir quién queremos ser.
En el estudio han participado 36000 personas de distintos lugares del mundo.
Se han sacado distintas conclusiones:
Las personas a las que les gusta el Jazz y la música clásica son creativas y poseen una alta autoestima. Pero existe una diferencia, los primeros son más extrovertidos que los segundos, que son más tímidos. Los aficionados a la música Country son muy trabajadores y tímidos.
A los que les gusta el Rap son extrovertidos y alegres; los que escuchan música Indie, son huraños y carecen de autoestima.
En cuanto al Rock y al Heavy Metal tienen un carácter muy independiente y buscan sobre todo la rebeldía. Son introvertidos y tienen muy baja autoestima, siendo además personas muy creativas. Tienen un carácter tranquilo.
Las personas muy trabajadoras también son seguidoras del Pop.
La música Dance y Electrónica es símbolo de creatividad, extroversión, conformidad con el sistema de valores establecido y alta autoestima.
Los seguidores de la música clásica y heavy metal, a pesar de las creencias populares, son muy parecidos. Comparten numerosas cosas en común, como su gran sensibilidad.
Mucha gente no está de acuerdo con estas conclusiones. Hay que tener en cuenta que los estudios nos dan ideas aproximadas y que existen muchas excepciones.
Al margen de todas las estadísticas, cada uno tenemos nuestra propia personalidad y nos autodefinimos mediante la música que nos gusta.
A lo largo de la Historia ha ido evolucionando, reflejando las formas de vida de la sociedad de cada época y sus diferentes finalidades.
Por ejemplo en el Barroco, a través de ella los gobernantes manifestaban su poder, mientras que para la Iglesia era una forma de llegar a los fieles.
En el clasicismo los compositores realizaban obras para la nobleza, para ser escuchadas en distintos actos sociales.
Por el contrario, en el Romanticismo los autores expresaban sus sentimientos y estados de ánimo a través de ella. La mayoría de las composiciones eran muy melancólicas y apasionadas.
La música actual también es un claro reflejo de la sociedad, destacando la intención comercial de los grupos, cantantes y discográficas.
Las personas nos dejamos influenciar por su imagen, por su popularidad e incluso por su comportamiento. Los medios de comunicación son unos de los culpables de esto.
En la mayoría de los casos no se le da tanta importancia a la calidad de sus canciones, sino a que proporcionen un beneficio económico y fama.
Los grupos de las décadas pasadas se preocupaban más de este aspecto y por ello no han desaparecido aún sus seguidores.
Para finalizar, me gustaría añadir que en el ámbito de la psicología existe una terapia llamada musicoterapia que trata las diferentes patologías de sus pacientes mediante la música. Dependiendo del estado anímico, a los pacientes se les ponen distintas audiciones.
Esto nos demuestra una vez más la estrecha relación existente entre las personas y la música, su gran importancia y como puede influir en nosotros.
Por Aida Centeno

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